domingo 28 de septiembre de 2008

Dies maris, felicitas plena

Han sido quince. Quince....que ahora se convierten en eco....
Quince días de felicidad (con un descuento de horas de llanto que anulo en mi memoria).
Las vacaciones tienen eso, un regusto a inocencia, delicado desdén.
Quince días de esos que abren el abanico a la imaginación, a la contemplación, al silencio, a la calma, a la consciencia plena de que estamos vivos. Antes de que vuelva el show de Truman, quiero dar las gracias. Gracias a los cangrejos, a las olas que mojaron mi toalla, al frío de la tarde salada, a los mejillones capturados, a la apasionante música de Edu y su creación constante de sí mismo, al pollo Tikka Masala, a Uttarakhand, al pool, a la casa blanca y verde, al chocolate, a la montaña, a la niebla y hasta la lluvia.
Gracias a la risa y a todos los que han convertido mis pequeñas vacaciones en un paraíso.