Que cuanto tiempo, sí... y cuánto frío... este invierno no deja entrever ni un atisbo primaveral así que me conformaré con el último tema de la Pausini que para eso su álbum se llama primavera anticipada. Ausencia aquí por cuestiones de reloj y mi presencia en otro lugar.
Ando entretenida intentando subir una montaña color canela con su atardecer de ojos caidos; y mi curiosidad es tal que en cada pausa que hago al subir sin peldaños descanso en su sombra, y se enlentece el mundo o más bien el mío. No es una cronoescalada aunque a veces lo parece, como si el cronómetro sumara uno a uno los segundos y sólo atendemos a las décimas; a veces, con la sensación de que el tiempo se acaba, corro por su hierba, por su olor a verde campo, por sus silencios, por su sonido a agua... y me detengo otra vez como si el mundo acabara mañana mismo.
He detenido las palabras de este blog porque necesitaba escribirme, detenerme un poco en mí y en esa montaña desde la que contemplo la vida de otra manera, más alta, más limpia...desde aquí se ve todo tan claro, tan bello...que esta vez no queda más que decir: amar el tiempo, vuestra montaña particular o lo que la vida os regale sin pedir nada a cambio.
hacerse el sordo...o la sorda
Hace 3 meses
